viernes, 31 de octubre de 2008
demasiado nítida
orillas del río, en vicente lópez
siento que estás tan sola como yo
una soledad acompañada
o no
a orillas de este río no hay casi nadie
el agua se mueve hacia mí
en olas
trato de leer
el viento mueve las hojas de mi libro de ayurveda
y los pétalos de las flores
y mi pollera
¿estoy enamorada de tu ausencia?
¿de no podértelo decir?
camino por la tierra seca
entre las piedras
y cada paso que doy soy más yo
y mientras más me encuentro
y reconosco
más te siento indivisible
estar sola es ser la única persona en el mundo capaz de entender esto al caminar junto al río
y es que seas la única persona en el mundo capaz de entenderlo al leerlo.
...
lunes, 18 de agosto de 2008
...yo a mil leguas de mi lengua...
S. O.
jueves, 14 de agosto de 2008
sobre las jaulas que vuelan y las plantas que te comen
Vuelvo al estado primario.
¿Por dónde se entra a mi encierro?
La libertad se ha hechado a volar en forma de jaula -Alejandra metamorfoseándome.
Vuelvo a ese estado. Nada sostiene mi cabeza. Ella desarma todo para hacerme callar.
Volver con la boca al estado primario. No decir. No avisarme de las palabras. Todo queda encerrado. Para no poner el cuerpo en peligro.
¿Por dónde entraste?
-Quiero todo lo que quiere escapar. Deseo el cuerpo que querés escapar. Leer el cuerpo el mensaje indescifrable.
-¡Mi cuerpo! En toda letra que supura y quedarte con un cuerpo hecho de letra. Y yo me voy.
A estar en la boca de dos mujeres frente al río.
Vuelvo. Primero me nombran. Primero me hablan.
Soy el pájaro que picotea a todos los pájaros para ganarse la única miga. Soy el pájaro que vuela y llega a una rama. Y soy. Puro instinto. Puro pájaro. En la boca de quienes me nombran.
Estoy llena de libros por la mitad. Partidos. Los libros son plantas carnívoras. Jamás pude salir de las páginas de un libro.
Volver al estado primario. Leéme. Me acurruco. Leéme. Decime en voz alta para que solo escuche. Para que sola escuche. Yo sola y una voz. Nombrando algo que seré cuando salga.
viernes, 11 de julio de 2008
Canción de Bañar la Luna
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http://www.silvitablanco.com.ar/mariaelenawalsh/luna.htm (la voz de maría)
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a bañarse en un charquito con jabón.
Ya la Luna baja en tobogán
revoleando su sombrilla de azafrán.
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Quién la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.
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Ya la luna viene en palanquín
a robar un crisantemo del jardín.
Ya la luna viene por allí
su kimono dice no, no y ella sí.
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Quién la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.
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Ya la luna baja muy feliz
a empolvarse con azúcar la nariz.
Ya la luna en puntas de pie
en una tacita china toma té.
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Quién la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.
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Ya la luna vino y le dio tos
por comer con dos palitos el arroz.
Ya la luna baja desde allá
y por el charquito-quito nadará.
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Quién la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.
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María Elena Walsh
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"No jures por la luna,que en su continuo movimiento cambia de aspecto cada mes, no vayas a imitar su inconstancia..." (Romeo & Julieta en el balcón).
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Quién la pesque con una cañita de bambú
se la lleva a Siu Kiu.
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¡te extrañaba tanto blog mío! no te creas que begonia te abandona por irse con los cuerpos d por ahí.
digamos que acá dejo descansar mi alma acunada en esta poesía sinfin que suena de fondo.
yo sé que está bien cuidada y mimada. porque es la entrañable hija de las letras. irremediablemente ha mamado de ellas. las letras (encarnadas en una mujer entre otras) son mi madre. /madres las putas y las santas/ /madre las letras/
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Quién la pesque a la luna.
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http://www.silvitablanco.com.ar/mariaelenawalsh/luna.htm (su voz)
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martes, 12 de febrero de 2008
contra la pared / GALERA
Por que soy caradura te hago una canción
intentando una rima sutil (porque yo no rimo)
aun sin melodía
por que compartimos la extracción de la piedra de locura
y porque tiraste la GALERA y luego mostraste tu mano
luti
esto es para vos:
era indigna y te robaste mi galera dorada
era otra y tocaste mi galera robada
en la percha descansa mi piel
tus manos colgando de la soga
labios apretados
cara de ave
te gusta Sacha
afuera hay sol
nos vestimos de cenizas
yo no sé del sol
eras un despiste /alpiste/ y me giraste
eras un pájaro mudo no hablaste
la piedra es locura en Buma
y me sacudiste haciendo
rodar mi galera dorada
la robada
en el agua sucia espuma
y otra mujer escapaba
domingo, 20 de enero de 2008
diario segunda entrega /año 1989/
Me acuerdo que cuando tenía 5 años él y yo solos en la terraza de nuestra casa del barrio de Florida conversamos, y él me dijo que era adoptada. Mamá estaba abajo, cocinando tal vez. Luego él me abrazó con fuerza y yo pude ver desde lo alto de sus brazos los techos de las casas vecinas y me dio terror. Me puse a llorar.
Al poco tiempo trajimos a casa a mi hermana. Los tres fuimos a buscar a esa bebé que 3 días atras había nacido en Córdoba.
Yo tenía un papá que era zapatero y me encantaba espiar cada rincon de la zapatería cuando mamá me llevaba a visitarlo. Yo tengo el alma impregnada de aroma a cemento de contacto. Él no usaba barbijo.
Yo tenía un papá testigo de jehová, que me leía "Mi Libro de Historias Bíblicas" y me dejaba a mano todas las revistas "La Atalaya" y "¡Despertad!".
/Mamá me leía Heidi/
Él me decía que no me asustara, pero que entre nosotros había seres invisibles, cómo ángeles, que nos tentaban constantemente. Y me explicaba porqué no se debían festejar los cumpleaños (aunque siempre festejó el mío), ni tampoco el día del niño.
/Mamá era mormona/
Y tuve un sueño. Dónde había dos papás iguales, idénticos al mío, frente a mí.
Y yo tenía que elegir al verdadero. Luego de unos segundos corrí a los brazos de uno de ellos. Y él se llenó de alegría y con una sonrisa enorme me abrazó, me elevó en sus brazos. Y tuve una sensación de escalofrío. Dudé.
Una vez yo tenía unos 9 años y miré a mi papá que estaba en su cama viendo la tele. Y no lo reconocí.
Y por esos días mi papá por primera vez me pegó. Algo no salió bien en el colegio o algo se habría perdido o algo habría pasado, yo no recuerdo. Yo tendría unos 9 años.
En el living de la casa de Florida había un órgano doble teclado que papá había comprado para mí, su hija futura pianista, él quería que todo el mundo supiera que su hija tenía dedos largos. Un día organizamos una fiesta tipo "asalto" con las chicas y chicos de mi cuarto grado, en el living de casa, junto al piano. Y papá hizo que todos pidieran que yo toque, insistían, morí de verguenza y dije que no. No toqué.
Al tiempo dí la gran noticia, no quería ir más a las clases de órgano. Ni practicar temas cada vez más complejos hasta "sacarlos", ni aprender a usar los pedales, ni ser como menganita o sultanita que al llegar del colegio hacía la tarea y luego practicaba religiosamente frente al teclado hasta que llegaba el papá entonces la nena se bañaba y cenaban todos juntos.
Yo quería jugar, luego de hacer la tarea quería jugar. Tenía dos cuartos vacíos en la planta alta donde creaba mi mundo, leía a Mafalda y a Patoruzito, y era maestra jardinera, cantante solista de un coro, actriz, puta, o novia de una tal Sabrina. Y el órgano doble teclado también estaba bueno para jugar. Sacar canciones de oído, probar todos los botones, los acompañamientos, inventar mis propias partituras, inventar, fondos para cada escena, imaginar, jugar. Papá lo vendió.
Yo tenía 9 y descubrí que me gustaban las canciones de José Luis Perales (como Un Velero Llamado Libertad) y de Air Supply (como Lost in Love).
Y me enamoré platónicamente de Laura Novoa y de Fabian Vena, al mismo tiempo.
Yo tenía 9 años y escribí un texto sobre Cristobal Colón que fue censurado por mi maestra de cuarto grado, y escribí otro texto sobre las drogas y citaron a mi mamá, y la dirección del colegio se quedó con mi hojita Rivadavia. ¿Sabén que al final nunca pude recordar qué decía? Dijeron que se lo quedaban para publicarlo. Ja ja ja! Jamás lo volví a ver.
-¿Y mi papá?
No teníamos más el órgano. Pero todavía tenía los dedos largos. Papá decía que yo iba a ser escritora, o abogada.
/Año 2000. Escribo un texto basado en una anécdota a cerca de una "madre muy niña" que conocí en una chacra de Castelli, Chaco. Se la léo a papá y a mamá. Papá llora desconsoladamente/
Hay un señor de 64 años dando vueltas por esta casa de Ballester. Hace 19 años estaba un poco más flaco, igual de canoso que ahora y fumaba. Ahora no puede. Aun pasa la mayor parte del tiempo en su zapatería casi con el mismo olor a pegamento.
Yo hace un par de días le gritaba desde la puerta de mi pieza. Esa puerta da justo a la cocina. Él estaba ahí. Yo le gritaba. Él también me gritaba. Yo le gritaba para que él supiera que yo aun estoy y que aun soy yo. Pero él ya no quiere saber de mí. Yo ya no estoy. Yo le grito pidiéndole que me escuche. Él me grita diciéndome que me caye. Que haga mi vida. Que ya no le traigo ninguna alegría. Vuelve a insultarme con esa misma palabra. Esa misma. E insiste qué no quiere oirme. Que me caye. Y yo grito más fuerte y más fuerte y más fuerte para ver si mi papá por fin me escucha. Y quiere saber de mí. Pero él me dice que me vaya y si no me voy él "se me viene como un loco de rabia". Entonces yo me voy y él le sube el volumen a su tele.
-Hola hola hola!!! transmitiendo desde estas hermosas arenas blancas, medio undida acá abajo
...¿me ves pa? soy yo, Belén!Te quiero contar que segun Cecilia C., sí, soy escritora! y no, jamás podría ser abogada. Cuando salgo hasta tarde a la noche, en general estoy tomando un café y pensando, tirando ideas descolgadas en un papel. Muchas otras estoy en un ciber, investigando sobre homeopatía, participando en foros, pasando en limpio un texto, buscando retazos de infancia en youtube. O leyendo en El Ateneo. O viendo alguna película argentina en el Tita. No, no estoy drogándome. Sí es cierto que hay quienes no pondrían sus manos en mi fuego. Vos.
Espero puedan escucharlo sin tantas pausas:
sábado, 27 de octubre de 2007
diarios /primera entrega/
24-6-07 /Casa Brandon/ domingo a la noche
Maestra, ¿de qué tengo que escribir?
¿de las cosas que sé?
¿de las palabras que sé?
¿de lo que no sé?
No sé si viene.
Se me duerme la mano con la que estoy escribiendo.
Ante la inminencia. Tiemblo.
Que alguien me rescate.
Estoy sola.
1-7-07 /depto. de Franzi/ madrugada
Llega un movimiento mecanizado paralelo.
El primer pensamiento es estar con vos. Por que sí. Arrancarte las medias.
Te apagás.
-¿Tenés fuego, Franzi?
secreto 1 /1-8-07 /Pizza Roma/ 20:10
Volver a achucharme. El amor es caer sobre vos nuevamente. Deseo tanto irme. Para volver a estar en vos.
secreto 2 /20:15
Quiero aprenderte con todo el cuerpo. Quiero aprenderte. Te deseo. Te extraño. Te necesito. Solo te supera la soledad. No hay carencias de otra cosa.
secreto 3 /20:20
Estos secretos son para no hablarte.
secreto 4 /Locutorio-9 de Julio, casi Corrientes/ 22:00
Quiero perder toda comunicación con el mundo.
secreto 5 /Café Parisien/ 23:00
¿Y si no hay nada que elegir?
secreto 6 /23:30
Estoy tomando un te de menta peperina. Descubrí una forma de aspirar te. Desde la boca. Poner te apenas en mi boca y aspirar. Más azucar lo hace más fuerte.
secreto 7 /8-8-07 /Café El Juramento/ 21:35
Te espero llena de ansias.
10-8-07 /Bar Dominó Café/ 21:00
La soledad no tiene cara pero estamos frente a frente. ¿Qué hiciste a mis ojos? Ellos con una expresión fantasma hacia el vacío. Y yo los miro y es un espejo. Soledad esquiva. Estás a mi espalda. Protegiéndome. No me interrumpan.
27-10-07
Una chica de por aquí que se llama Pipona, segun la lengua de su madrina, se ha comprado esta computadora hace unos días y -ahora que ella salió a dar una vuelta con su familia, en esta tarde soleada de sábado- yo, cual Anita apoyo mis deditos aquí abajo para decirles algo:
Intento escapar.
7-11-07 /Bar de calle Bolivar/ 16:00
No quiero estar vacía. Estan naciendo niños, niños que desaparecieron hace más de 20 años. Hace 30 años. Otros llegan ahora. Justo ahora que yo no puedo cargarlos.
Estoy gestándome. Hoy. En el útero de una desaparecida. Yo estoy desapareciendo. Pariéndome de mi misma como si fuera mi madre. Margarita.
domingo, 9 de septiembre de 2007
Deseos de Marcha

viernes, 7 de septiembre de 2007
ellas tres y el tiempo...
Sigo investigando, buscando y esperando al destino generoso para armar las tríadas que os prometí en BEGONIA LEJOS y aun debo. En eso ando. Es solo que las bellas mujeres grises son las que primero se agotan. Pero sigo buscando retazos para armar la tela. En los pequeños tiempos entre Pizza Florenza, dónde sirvo la cena en las mesas de afuera y pispéo los caminitos sinuosos de esta colina de Montmartre, y mis caminatas bajo el sol para mimar un poco a esta piel caprichosa.
Y sí. Yo también estoy agotada. Vuelvo al hogar a ahogar garganta y gargantillas.
Bezo.
Bego.
poema
Hace un tiempo, el 13 de julio, escribí estas palabras emocionada y recién salidita del horno luego de que el blog de Amy me recordara una prosa de Alejandra, tan parecida a mi momento en su nombre "El Infierno Musical: Piedra Fundamental" (pueden leerlo en http://www.cibernetic.com/ALE/a6.htm). Podría hacer muchas analogías. En fín. Sencilla y concretamente les comparto lo que aquella lectura me sacó en un abrir y cerrar de piernas:
Tragar noche. Yo y el poema una tentativa inútil.
Esta escritura que es ella y que soy yo pero no es conmigo conduce a lo esteril. A una muñeca.
He de hacer algo. Indecible. Con todas las voces. Y no he de hacer nada.
Voy a hacerme una patria con tu nombre. O con esta música. O con esta voz.
Para el corazón y los sonidos calientes. Para el corazón embarazado. Una patria. Y me nacés.
Bego.
viernes, 31 de agosto de 2007
Milord
Milord se encarna en mí. Me hace bailar, cerrar los ojos y sonreir sin acso, sin recelo, sin identidad. Soy la mujer (?) bajo la boina. Soy bajo la boina. Ichít Piaf (como me gusta pronunciarla frunciendo la nariz), mi amante gris, grave, deliciosa. La que llena de saliva mi boca reseca. Como ellas. Las que espero ansiosa. Como si fueran a venir. La piel, el beso, el cuerpo, la mirada, la voz, de las que no están. No a mi alcance. Todas las mujeres en blanco y negro de las que desearía rozar siquiera la sombra. Como las calles de Buenos Aires de antes y las de Paris de siempre, como las tapas de mi libro Poesía Completa, como el departamento de Alejandra en la calle Montevideo en los años 60. Todo lo que desea mi cuerpo. Imposible. Todo lo que grita en mí. Lo que intento sanar sin receta (entiéndase sin receta alguna) para volver el cuerpo a la calma. El cuerpo a la cama. Quiero compartir esto con ustedes.
Pueden ver y escuchar Milord cantada por Edith en:
http://es.youtube.com/watch?v=2yKmovWbJQ8&mode=related&search
Y en una de sus giras a Nueva York (entre 1959 y principios de los años 60):
http://es.youtube.com/watch?v=BzCMfO1Uq68&mode=related&search
Allez venez! Milord
Vous asseoir à ma table
Il fait si froid dehors
Ici, c'est confortable
Laissez-vous faire, Milord
Et prenez bien vos aises
Vos peines sur mon cœur
Et vos pieds sur une chaise
Je vous connais, Milord
Vous ne m'avez jamais vue
Je ne suis qu'une fille du port
Une ombre de la rue...
Pourtant, je vous ai frôlé
Quand vous passiez hier
Vous n'étiez pas peu fier
Dame! le ciel vous comblait
Votre foulard de soie
Flottant sur vos épaules
Vous aviez le beau rôle
On aurait dit le roi
Vous marchiez en vainqueur
Au bras d'une demoiselle
Mon Dieu! qu'elle était belle
J'en ai froid dans le cœur...
Allez venez! Milord
Vous asseoir à ma table
Il fait si froid dehors
Ici, c'est confortable
Laissez-vous faire, Milord
Et prenez bien vos aises
Vos peines sur mon cœur
Et vos pieds sur une chaise
Je vous connais, Milord
Vous ne m'avez jamais vue
Je ne suis qu'une fille du port
Une ombre de la rue...
Dire qu'il suffit parfois
Qu'il y ait un navire
Pour que tout se déchire
Quand le navire s'en va
Il emmenait avec lui
La douce aux yeux si tendres
Qui n'a pas su comprendre
Qu'elle brisait votre vie
L'amour, ça fait pleurer
Comme quoi l'existence
Ça vous donne toutes les chances
Pour les reprendre après...
Allez venez! Milord
Vous avez l'air d'un môme
Laissez-vous faire, Milord
Venez dans mon royaume
Je soigne les remords
Je chante la romance
Je chante les milords
Qui n'ont pas eu de chance
Regardez-moi, Milord
Vous ne m'avez jamais vue...
Mais vous pleurez, Milord
Ça, j' l'aurais jamais cru.
+parlé:
Eh! bien voyons, Milord
Souriez-moi, Milord
Mieux que ça, un p'tit effort...
Voilà, c'est ça!
Allez riez! Milord
Allez chantez! Milord
Ta da da da...
Mais oui, dansez, Milord
Ta da da da...
Bravo! Milord...
Encore, Milord...
Ta da da da...
Edith Piaf (Môme Piaf)
martes, 28 de agosto de 2007
Retazos
Mi madre tenía un cajón de retazos. Iba a una tienda, La Exposición, que quedaba en Santa Fe y Libertad, y tenía su vendedor que le avisaba cuando había liquidaciones y le contaba lo que había, de algún género, de una sarga o de un gros. Ella le decía: ¿Me los aparta?. Y después iba a comprar esos géneros rebajados o retazos. No se sabía para qué los compraba, pero los ponía en un cajón de retazos que a mí me fascinaba.
Sylvia.
Géneros rebajados y retazos acerca de Sylvia Molloy, Flora Alejandra Pizarnik y Silvina Ocampo.
Un viernes (mediando los años 60) a las 24 horas, Alejandra escribe a Sylvia desde Miramar:
Ma Chère S., hoy cometí mi primer acto heroico. Fui a la playa. Pero no estoy tranquila, no estaré tranquila hasta que no escriba como yo deseo sobre lo que deseo y de la manera que deseo. Estos deseos son más fuertes que mi sentido erótico y mi sentido del humor. De todos modos escribo poco y mal. A causa de ello dibujo un poco, pour me réchauffer un peu, para invitar al Gran Silencio a posarse en mi memoria. Decíme pronto si vendrás. Envié sendas cartas a las Hamadas Olga e Yvonne de modo que si venís llamálas por si desean también venir.
Exhaustivos abrazos, querida amiguita, y más aún.
Alejandra.
Silvina, a escondidas de Adolfito, su esposo que no reparaba en sus letras, ni en sus amigos y amigas que ella recibía en su cuarto. Sola. Escribía. Poemas, cuentos. Bajo la sombra.
Estos son fragmentos de una carta que alguien encontró en el segundo cajón de la cajonera de Silvina, un martes por la tarde. Ella escribía a una tal Alba:
¿Cuánto tiempo hace que no pienso en otra cosa que en ti, imbécil, que te intercalas entre las líneas del libro que leo, dentro de la música que oigo, en el interior de los objetos que miro? Ningún amante habrá pensado tanto en su amada como yo en ti. Recuerdo siempre tus manos levemente rojas, y la piel de tus brazos oscura en los pliegues del codo o en el cuello como arena húmeda. «¿Será suciedad?», pienso. Después de nuestra infancia, que transcurrió en un colegio que fue nuestra prisión donde nos veíamos diariamente y dormíamos en el mismo dormitorio, podría enumerar algunos furtivos encuentros: un día en el andén de una estación, otro día en una playa, otro día en un teatro.
Alba Cristián. Tu nombre semejante también a un círculo me pareció venenoso. Aquel día, al verte, una trémula nube envolvió mi nuca, mi cuerpo se cubrió de escalofríos. Felizmente hacía calor y salí al balcón. «Quiero mi soledad, la quiero con mil caras impersonales.» Te miré y a través del vidrio que reverberaba tembló tu cara de piraña como en el fondo del agua. Estás en mí como esas figuras que ocultan otras más importantes en los cuadros. Después de haberte saludado con una inusitada amabilidad te invité a tomar té. Aceptaste. Te dije que en mi casa había pintores. Sugeriste felizmente que sería mejor ir a tu casa. En el momento en que prepares el té y lo dejes sobre la mesa fingiré un desmayo. Irás a buscar un vaso de agua que yo te pediré, entonces echaré en la tetera el veneno que traigo en mi cartera. Entonces te internarás en un jardín semejante al del colegio que era nuestra prisión, un jardín engañoso, cuidado por dos estatuas, que tienen dos globos de luz en las manos, para alumbrar tu soledad.
Inextinguible.
Sylvia escribía en la revista Sur con Victoria, hermana mayor de Silvina. Segun Sylvia, Victoria era "aterradora". Parece que la primera vez que estas damas se cruzaron en el escritorio de otro de los integrantes de esa revista, Pepe, Victoria estaba enojadísima buscando al culpable de la desaparición de unos libros y entró sacada a dicho cuarto dónde Sylvia esperaba para conocerla. Pepe intentó presentar a la joven estudiante de letras Sylvia:
-"...la señorita".
-"Me importa un carajo la señorita". Y Victoria salió dando un portazo.
Mientras tanto, en algun cuarto del palacete. Silvina terminaba de vestirse, tomaba su cuaderno y partía sin que nadie la notara al otro lado del bosque, a encontrarse con Alejandra.
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Próxima entrega. Taller de costura. Estas tres mujeres se encontrarán, se unirán, quizá en el departamento que la familia Pizarnik tenía en Miramar en aquel verano de 1965. Quizá por estas calles de París, se encuentren.
viernes, 24 de agosto de 2007
Begonia lejos.
Hace casi un mes que he partido. Hasta aquí. Hasta Paris. Bajo la basílica de Montmartre. Es un cuarto oscuro, con las parédes húmedas, algodonosas. Pienso en las paredes y levanto los hombros y los brazos se me pegan a los costados del cuerpo y tiemblo. Tiemblo como diciendo "no". El lugar en el que estoy tiene piso de baldosa verde, una biblioteca de madera roída por la humedad dónde acomodo mis libros y otros libros y los cuadernos. Frente a la cama, junto a la mesa, hay una ventana desde la cuál se ven las paredes blancas del Sacre Coeur de Montmartre. La acumulación de libros y papeles trae polvo y he de aquí que yo respiro perfecto (bueno casi) pero tengo a la defensiva los poros mismos de la piel. Por eso, para que no pique salgo mucho. Como a la mañana hace frío me abrigo. Tengo 7 bufandas distintas. Mi favorita es la azul tejida que me regaló papá en Buenos Aires. Cuando la uso el resfrío crónico es más llevadero. Igual trato de variar. Hoy salí temprano y me puse la bufanda gris escocesa.
Me parece básico, respetuoso y tierno contarles que: cuando ella se encontró sola, se encontró. Por eso yo vine a ver si me encuentro. El detonante fue la noche en que putié a mi sombra por taparme la luz mientras leía. Ahí dije: Basta. Y gasté todo lo que tenía para estar aquí.
Digamos que aprovecho las mañanas soleadas, las nubladas y las lluviosas para buscar entre las calles de Paris: El pasado, nomás por capricho.
Alguna muchacha fría e indiferente, porque Ceci que bailaba tango en Buenos Aires conmigo era así y me decía: Vos decidís si sos un flan o una persona. No caderiés.
Manchas, huellas, quizá sus pies, porque aun extraño no haberle escuchado jamás la voz.
Colores. Los de la tinta y la máquina de escribir.
Aromas y el desafío de comer crema en comidas saladas. Lentamente y que me guste. Y polenta. Y a veces nada.
A mí, como ya dije. Pero de qué estoy hecha cuando a nadie debo el perdon, la gracia, el respeto, la explicación, el gusto, la espectativa. Cuando no tengo que aclarar nada de mí en castellano. Acá no hablo. Estoy tan muda como Alejandra en mi oído.
SANGRÍA. Busco triángulos. Escalenos.
Mariage-Amour du mois de mai-La vie en rose. Por ejemplo.
Le petit monsieur triste-Le petit homme-Petita, mi perra. Otro ejemplo.
La calle F. Saint-Honoré-La General Paz-Valentin Vergara.
Ratatouille-Safijas-Oeufs Poché en tortilla.
Dos
La tríada.
Silvina-Flora Alejandra- Sylvia.
/Próximamente/
viernes, 27 de julio de 2007
el cuerpo marchito
que he de volver a escribir prosa
que he de volver a escribir sobre la prosa
que he de volver a escribirle el cuerpo a la prosa
que he de volver con mi cuerpo a la prosa
que he de comerle y devolverle el cuerpo a la prosa
que he de dejarme escribir el cuerpo con el cuerpo de la prosa
que por fin puedo tocar esta letra
que ya no distingo casi el límite de la voz y de la piel y de la letra y de la hoja
neque diría neque vomitada se distingue por el rulo que flota, se vomita mar, se vuelve orilla, ondula, y no encuentra su cara en el reflejo, es la cara de un cuerpo que flota muerto, que ahoga al mar, es el mar tragando cuerpos, ello es.
que he de volver a escribirte prosa siempre.
t q
viernes, 20 de julio de 2007
la siesta de la serpiente
Neque sentada en uno de los rincones de la escalera caracol de la Biblioteca Nacional, dice: Agarra la muñeca, pone en lugar de la cabeza un espejo y le invita un café, se escucha en las palabras, se roba besos por juramento/s/. Y descubre esto cursi -cursi vos che, chica cursi- que la verdad más frontal es mentira si se dice con tu voz.
El cuerpo tiene menos recovecos que tu horóscopo maya. Yo somatizo y no es poema. Ahora entendés mi letra. Me veo en este espejo. En cualquier espejo estoy sola, desnuda y con el sonido que salga. Quedamos en que la palabra puede ser inhóspita y la piel no. Me quedo dije. Y ambas bajamos la cabeza y nos miramos desde ahí a los ojos. Quedamos. Calladas. Sin ninguna verdad frente a la muñeca sin ojos arriba de tu mueble. Sin ninguna verdad en la cama chiquita. Sin ninguna verdad en el cuerpo. Sin este juego de antóminos de estar.
Quiero llevarte otra vez al amague y resolverte. Lento. Lento.
Sí, si, un espejo. Un espejo o dos.
Begonia.
P.D. Y diré 108 veces mi nombre, tu nombre, el de la mano que me frena porque pasa un tren, el de cualquiera que me desee feliz, y todo el resto ni para mí ni para nadie.

